El hormigueo no siempre es “circulación”. Puede ser un síntoma neurológico.
La sensación de hormigueo, adormecimiento o corriente suele indicar que una estructura nerviosa está siendo irritada, comprimida o afectada de alguna forma.
Dependiendo de dónde aparezca el síntoma, el problema puede orientarse hacia una raíz nerviosa cervical, lumbar u otra alteración que requiere correlación clínica con estudios de imagen.
Cuando el hormigueo se vuelve repetitivo, cambia de intensidad o se acompaña de dolor o debilidad, ya no debe verse como una molestia menor.
La localización del hormigueo orienta el diagnóstico
No es lo mismo hormigueo en la mano que hormigueo en la pierna. La distribución del síntoma ayuda a sospechar qué nivel anatómico podría estar comprometido y por eso es tan importante describirlo bien durante la consulta.
Causas frecuentes de hormigueo que deben investigarse
Hernia de disco cervical o lumbar
Puede producir irritación sobre raíces nerviosas y manifestarse con hormigueo en brazo o pierna.
Compromiso neurológico estructural
Cuando existe una alteración anatómica que afecta la conducción nerviosa, el hormigueo puede ser una de las primeras señales.
Compresión radicular
Una raíz comprimida puede alterar tanto la sensibilidad como la fuerza.
Estenosis
El estrechamiento de espacios nerviosos también puede generar síntomas sensitivos.
Un síntoma aparentemente pequeño puede revelar un problema mayor
En nuestra evaluación analizamos con detalle dónde aparece el hormigueo, cuándo ocurre, cuánto dura, si progresa, si se acompaña de dolor o debilidad y qué muestran los estudios de imagen.
Esto nos permite definir si se trata de una alteración leve, de un hallazgo que merece seguimiento o de un problema estructural que ya requiere tratamiento específico.